jueves, 3 de julio de 2014

CONCIERTOS EN LA TABERNA ALABANDA DE MADRID.

Lugar: Taberna Alabanda. Miguel Servet 15, Lavapiés (Madrid).
Hora: a las 21:00h
Aportación: 5 euros incluyendo consumición.

Programa
Viernes 27 
- Trío: Álvaro Barriuso, Victor M. Vazquez, Javier Entonado.
- Cuarteto: Gregorio Kazaroff, Ricardo Tejero. Paloma Carrasco, Ivor Rampling.

Sábado 28
- Dúo: Chefa Alonso, Fernando Lamas.
- Cuarteto: Javier Escaned, María Cameselle, Ildefonso Rodríguez, Fernando Lamas.
- RICHTUNGEN: Ebba Rohweder y Markus Breuss.

Domingo 29
- Dúo: Cy Williams, Cova Villegas.
- Orquesta FOCO.

Sólo he podido asistir a los dos conciertos del domingo 29, pero son suficientes para dar cuenta del gran nivel de los participantes. 
Si en una entrada anterior hablaba de CRUCE y decía que en ningún otro espacio de Madrid se escuchaban sonidos como los que se producian en Cruce, hoy tengo que rectificar y decir que, si bien es cierto que no es exactamente el mismo tipo de sonido el que se practica en cada espacio, también es cierto que los que escuché en la Taberna Alabanda son tan experimentales, ricos y gratificantes como los escuchados en CRUCE. Y sobre todo, en ambos casos hablamos de ir más allá de la música. Hablamos del sonido.
Vayamos por partes:
Cy Williams y Cova Villegas son un guitarrista selecto y una voz de muchos registros. Juntos conforman un sonido en el que la "pureza" de la guitarra persigue a veces y a veces es perseguida por una voz que articula sonidos sin articular palabras, casi ni siquiera sílabas. Sonidos guturales, labiales, vibrantes, susurrantes, gimientes que sirven de contrapunto a una guitarra con sonoridad de blues pero sin malabarismos efectistas. Una guitarra de concierto. Cova Villegas y Cy Williams o viceversa, dos nombres que no quiero olvidar.
El plato fuerte de la noche, fue la Orquesta FOCO. Sobre el muy pequeño escenario de la Taberna Alabanda trece, catorce y hasta quince músicos que incluyen violonchelo y contrabajo, saxo, trompeta, guitarra eléctrica, "cuencos" tibetanos, batería, voces (hombre y mujer) y efectos , amén de una flauta travesera y percusión de bongos y otros instrumentos ...
Y la gran sorpresa: esta orquesta, improvisadora por definición, está dirigida por cuatro directores que son quienes en realidad improvisan. Creo que es una estupenda aportación de esta orquesta. Los músicos entran y salen en la producción del sonido siguiendo las directrices del director que es quien marca el orden, la cadencia, el ritmo, la compañía o la competencia con los otros instrumentos. Y, por si fuera poco, los directores se van turnando cada cierto tiempo y cada uno marca su personal estilo. 
Con uno la orquesta suena más a Boulez o Morton Feldman, con otro suena más a jazz, con otro/a se nota la búsqueda de sonoridades nuevas, con otro, en fin, se busca más el sonido del conjunto como tal, ...
Quiero, debo, dar las gracias a Ebba Roweder que fue quien me informó de los conciertos en los que ella participa, como directora de la orquesta y como interprete con la flauta travesera. Gracias Ebba. Me hiciste un gran regalo.

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